martes, 26 de septiembre de 2023

Charalá. José Antonio Galán, el grito de libertad que nunca muere.


 

Junto al imponente samán que emerge desde el centro del bello parque de Charalá  el grito de libertad del comunero José Antonio Galán se puede escuchar desde el fondo de la historia, inmortalizado en metal fundido, gracias a las manos y talento del escultor santandereano Carlos Gómez Castro  que en la década de los años 40 creó la escultura icónica del líder José Antonio Galán quien nació en Charalá en 1749, y en 1781 se sumó a la Revolución Comunera uno de los hitos históricos de estas tierras santandereanas.

José Antonio era de origen humilde, un mestizo, hijo de don Martín Galán, español pobre que anduvo por estas  tierras, de ascendencia gallega, contrajo matrimonio con una campesina llamada Paula Francisca Zorro, una mestiza con ascendencia Guane. “Galán sólo aprendió a firmar. Casi toda su vida la dedicó a trabajar como jornalero, pero no llegó a poseer tierra propia. Es poco lo que se conoce de la vida de Galán antes de 1754; tan sólo que se casó y que fue condenado por las autoridades a pagar el servicio militar en el Regimiento Fijo de Cartagena. Por el trabajo en las tabacaleras valoraba el trabajo en equipo y los resultados colectivos y no individualistas, llegó a distribuir tareas con base en cualidades de las personas, las cuales conocía con el diálogo y la confianza en el otro”. Cita textual tomada de la página: Casa de la cultura del Socorro.  


El comandante general de las fuerzas comuneras era Juan Francisco Berbeo, en su desplazamiento hacia Zipaquirá, se firmaron allí las denominadas capitulaciones que pretendían dar fin a la revolución comunera.  

Berbeo dio orden a Galán de que las obedeciera, pero Galán quien se encontraba en Honda no acogió las Capitulaciones de Zipaquirá, que fueron luego desconocidas por el gobierno español.

Una vez de regreso en tierras santandereanas y con las capitulaciones incumplidas por el gobierno, Galán quiso reunir seguidores para la causa de la revolución y emprender un nuevo viaje hacia Santafé.

El arzobispo Caballero y Góngora  inició un plan pacificador que Galán tuvo que enfrentar, como señala John Phelan en su libro sobre la revolución comunera, “El 25 de junio el arzobispo Caballero y Góngora salió de Bogotá en visita pastoral al Socorro, para emprender lo que se complacía en llamar ‘tarea de reconciliación’. (…) Cuatro misioneros capuchinos acompañaban al arzobispo en su visita al Socorro y a los pueblos y aldeas aledaños. Caballero y Góngora no salió de la región del Socorro hasta el 28 de diciembre. El arzobispo y sus colegas adelantaron una verdadera misión para salvar a la región de su ‘infidelidad’. Instrumento importante dentro de esta campaña masiva (…) era una serie de sermones dirigidos tanto a los plebeyos como a los nobles. (…) A las pocas semanas la campaña del arzobispo había logrado sólidos progresos entre patricios y plebeyos. Si Galán, en septiembre, podría contar todavía con algunos adherentes de influencia en ambas capas sociales, la antigua militancia del Socorro estaba ya grandemente erosionada.” Cita.

En el texto de la enciclopedia del Banco de la República se cuenta lo siguiente sobre José Antonio Galán y lo que pasó luego de su desacuerdo por la firma de las capitulaciones.  “El 13 de octubre los hombres de Salvador Plata capturaron a Galán y once sus seguidores, en Onzaga. El 16 de octubre, Galán y los suyos fueron encadenados y conducidos a Santafé; por eso mismo, aunque el 20 de octubre la Audiencia ordenó que el juicio y ejecución fueran en El Socorro, los acontecimientos tuvieron lugar en la capital granadina. El juicio comenzó a principios de noviembre de 1781 y al parecer se observaron todas las normas de la defensa, pero el veredicto seguramente estaba determinado desde que se ordenó su captura el 27 de agosto de 1781. El 30 de enero de 1782 la Audiencia de Santafé condenó a José Antonio Galán al “castigo habitual de horca y descuartizamiento para los traidores”. A tres de los tenientes más leales de Galán se les decretó un castigo análogo: Lorenzo Alcantuz, Manuel Ortiz e Isidro Molina. Otros diecisiete galanistas recibieron castigo de 200 azotes en público, confiscación de bienes y envío a los presidios de África. No obstante, de estos personajes se habla mucho menos que de José Antonio Galán.


 

El 1 de febrero de 1782 se cumplió la sentencia, pero Galán no murió en la horca como ordenaba la sentencia, sino con disparo de arcabuz. El resto de la sentencia se cumplió de acuerdo a lo mandado: El tórax de Galán fue quemado delante del patíbulo, su cabeza enviada a Guaduas, la mano derecha al Socorro, la izquierda a San Gil, el pie derecho a Charalá y el pie izquierdo a Mogotes. Las cabezas de sus tenientes también fueron exhibidas. La sentencia fue leída en villas y ciudades, durante tres días, por mandato de la Audiencia”.

Este líder representa la capacidad de lucha de los santandereanos de espíritu indomable y por estas y otras razones, forma parte del imaginario colectivo santandereano, su ejemplo y decisión frente a las causas que se consideran justas han constituido una construcción cultural capaz de permear los espíritus que habitan estas tierras más allá del tiempo. Entender a José Antonio Galán es acercarse a entender a los santandereanos y visitar Charalá donde el espíritu de este indomable permanece, es una oportunidad única para valorar como la historia no es pasado, sino la oportunidad de construir un futuro más fraterno. 


 

viernes, 22 de septiembre de 2023

Charalá. Un pueblo labrado en el alma santandereana.


 

Iniciamos nuestra visita a Charalá, un pueblo inscrito en el alma santandereana, cuna de José Antonio Galán el comunero que levantó su voz contra el yugo español, tierra del tribuno del pueblo José Acevedo y Gómez, los valientes de la batalla del Pienta y de las finas notas del tiple del maestro Pedro Nel Martinez que impregnan las delicadas fibras de algodón tejidas por mujeres campesinas  que junto a viejos samanes, nos hacen sentir el indomable espíritu del santandereano rebelde, noble y trabajador.

Charalá se encuentra a 135 kilómetros de Bucaramanga, la capital del departamento de Santander. Con una temperatura de 21 grados, cubierta de riqueza natural, árboles que en las montañas que anteceden la entrada al pueblo  se juntan con tanta decisión, que parecen tener la voluntad de proteger siempre este hermoso lugar rodeado por los ríos Táquiza, Pienta, Cañaverales,  Riachuelito  y  Virolín. 

Charalá es gente amable, el trabajo es su certeza, la alegría su expresión y en cada rostro que se encuentra en el pueblo, la sonrisa antecede a cualquier conversación. Así son los charaleños.  Prodigan una esencia noble.  


 

Como es importante conocer los datos históricos y geográficos oficiales damos a conocer de forma textual la información que sobre Charalá aparece en Wikipedia y página oficial del municipio. “Charalá Es llamada Cuna de  la  Libertad  de  América  por  sus  aportes  en  la  Revolución  de  los  Comuneros;  además  es  cuna  de próceres  como  José  Antonio  Galán  y  José  Acevedo  y  Gómez.  Recibió  su  nombre  en  honor  al cacique "Chalala", de la tribu de los Guanes. En el siglo IX, en el año 1818 se fundó la PARROQUIA DE NUESTRA  SEÑORA  DE  MONGUI,  se  llevó  a  cabo  la  Batalla  del  Pienta  el  4  de  agosto  en  1819.  En 1824  se  fundó  la  Villa  de  Charalá  que  se  constituye  nuevamente  en  Parroquia.  En  1887  fue denominada como Municipio.

 


El 12 de julio de 2013 el Senado de la República nombró a Charalá Patrimonio histórico y cultural de la Nación, por sus aportes históricos a la independencia de Colombia.

A la llegada de los españoles a este territorio ya funcionaba la organización social de los indios Guanes y  Chalaláes,  de  manera  que  la  historia  no  escrita  de  Charalá  inicia  allí.  Ya  entrado  el  siglo  XVIII,  en 1702 se erigió la parroquia de Nuestra Señora de Monguí; en 1824 se creó la Villa de Charalá que se constituye nuevamente en parroquia y sólo hasta 1887 adquiere la categoría de municipio. Durante el siglo XIX  Charalá ocupó una posición de capital regional y ya en 1824 encabezaba un Cantón.

En  el  transcurso  de  su  historia  se  convirtió  en  madre  de  próceres  y  líderes  revolucionaros  que direccionaron  sus  fuerzas  en  la  lucha  por  la  libertad  y  por  la  justa  causa  del  pueblo.  Entre  estos personajes se encuentran: José Antonio Galán, el líder comunero más importante y representativo de este  movimiento,  quien  tras  ser  traicionado  por  sus  compañeros,  fue  ejecutado  y  descuartizado  en Santa Fe el 1 de febrero de 1782; José Acevedo y Gómez, uno de los miembros principales de la Junta de Gobierno creada la noche del 20 de julio de 1810 en Santa Fe, quien fue llamado El Tribuno del Pueblo por haber instigado a la muchedumbre insurrecta ese día en la plaza a no detener su revuelta, para que así se lograra la primera independencia de la Nueva Granada; y Antonia Santos, una de las más importantes líderes revolucionarias de la región, quien fundó y patrocinó milicias que ayudaron en la Campaña Libertadora liderada por el general Simón Bolívar, y quien además fue ejecutada en la villa del Socorro el 28 de julio de 1819.


 

Charalá  ayudó  en  gran  manera  la  Campaña  Libertadora  con  milicias  y  guerrillas  que  se  unieron  al ejército  del  Libertador.  Pero  sin  duda  el  hecho  más  importante  y  con  el  que  este  municipio  más influyó,  fue  la  Batalla  del  río  Pienta.  El  4  de  agosto  de  1819  se  llevó  a  cabo  en  este  municipio  esta batalla, que enfrentó a las tropas españolas al mando del coronel Lucas González (las cuales iban a reforzar el ejército de José María Barreiro en Boyacá), y a las milicias de Charalá, Encino, Ocamonte,

 

Riachuelo, Cincelada, y otros pueblos cercanos. Esta batalla duró más o menos tres días, durante los cuales la tropa española se hizo camino por el pueblo, saqueando y masacrando a la población, que se defendía con palos, piedras, elementos de cocina, y cualquier instrumento que les sirviera como defensa. La importancia histórica de esta batalla radica en que si esta no se hubiera llevado a cabo, Lucas González y su tropa habrían llegado a tiempo a reforzar a Barreiro y seguramente la Batalla de Boyacá se habría decidido a favor de los españoles; así la Independencia definitiva de Colombia hubiera llegado mucho después.


 

El 7 de agosto de 1819 es fiesta patria en Colombia ya que se celebra el día de la independencia donde las tropas del General Simón Bolívar derrotaron al ejército español. Pero esta victoria no habría sido posible  sin  la  participación  de  un  pueblo  pujante  y  entregado  a  la  causa  libertadora  como  lo  fue  el pueblo charaleño.

Charalá  cuenta  con  varios  lugares  de  interés:  el  parque  natural  de  Virolín,  la  cueva  del  Tigre,  la cascada en forma de cáliz de la Quebrada Tinagá, la iglesia de Nuestra Señora de Monguí, la Casa de la Cultura y el Museo Arqueológico. El parque principal donde se encuentra el monumento de José Antonio  Galán  y  el  gran  Samán  de  Arabia,  árbol  sembrado  para  conmemorar  el  centenario  de  la Independencia de Colombia, el 20 de julio de 1910.

El 12 de julio de 2013, a través de la ley 1644 de 2013, el congreso de la República de Colombia declaró al municipio de Charalá como Patrimonio histórico y cultural de la nación, exaltando su aporte a la gesta libertadora de Colombia”.

En próximas entregas publicaremos aspectos culturales sobre este hermoso pueblo de la provincia guanentina en Santander. 


 

jueves, 14 de septiembre de 2023

Aratoca. ASOMUPOVUL un proceso de aprendizaje cultural sobre el trabajo femenino.


 

La realidad laboral de las mujeres para superar las barreras de la desigualdad suele estar habitado de trabajo invisible, como el trabajo reproductivo que no es remunerado, convirtiéndose en una carga adicional de difícil reconocimiento. El trabajo reproductivo se  convierte en proyecto de vida sin que el imaginario cultural sea capaz de reconocerlo como empleo.

En la esfera del empleo convencional las mujeres tienen que enfrentarse a condiciones de desigualdad, bien sea  por acceso a mejor educación o a capital de trabajo si su deseo es emprender y no anhela trabajar por salarios.

En cualquier caso la realidad laboral de las mujeres en los pueblos de Santander son difíciles para ellas, en el caso de Aratoca por su tradición en la elaboración de productos de fique y específicamente los empaques elaborados con esta fibra, han representado tradicionalmente un ingreso extra para las mujeres, pues el proceso de preparación del fique  exige la destreza y conocimiento  y habilidad de las mujeres.

Algunos estiman que el 80% de la economía de Aratoca gira en torno al fique, su comercialización de fibra y la elaboración de empaques, pero en los últimos años  es sabido por todos que los empaques fabricados con esta fibra, han sido remplazados por empaques de fibras plásticas, llevando casi a la extinción esta tradición cultural de Aratoca.

Pero las mujeres de Aratoca pertenecen a una cultura de luchadoras, capaces de soñar un futuro mejor para ellas. Nunca se dejan vencer por las dificultades,  de tal manera que encontraron en la organización y la asociación la forma de hacer frente a las condiciones de empleo o la creación de iniciativas económicas propias.

ASOMUPOVUL nace un proceso de aprendizaje cultural sobre el trabajo femenino.

 

Sandra Rodríguez representante legal de ASOMUPOVUL

En ese contexto de casi desaparición de una expresión cultural como la artesanía de empaques de fique,  nace otro proceso cultural esta vez la del trabajo asociado, el trabajo de apoyo entre ellas mismas, el convencimiento de soñar entre todas para un futuro mejor. Quieren despojarse del individualismo y sienten que sus sueños personales son posibles, si sueñan entre todas, con objetivos comunes.

Es así que en el año 2011 Sandra Rodríguez, una mujer excepcional, inteligente, soñadora y con capacidades de liderazgo como todas las mujeres de Aratoca, junto con otras compañeras consientes de la realidad económica de las mujeres, crearon la Asociación de Mujeres Cabeza de Hogar y Población Vulnerable ASOMUPOVUL como alternativa organizada para hacerle frente al trabajo de hilado de fique y elaboración de empaques, que además de su proceso de extinción, no ofrecía un verdadero reconocimiento económico, pues el margen de ganancia suele ser muy poco especialmente para las mujeres. “El fique es un trabajo duro con pocas ganancias” afirma Sandra, “así que lo mejor fue organizarnos y crear una asociación para que el trabajo de la mujer fuera visible y reconocido”

Sandra Rodríguez es ahora la representante legal de ASOMUPOVUL en su gestión y el trabajo constante de sus compañeras asociadas.

Recordar los inicios de la asociación es encontrarnos frente a buenos recuerdos que ayudan a entender porque esta asociación de mujeres en la actualidad  está construyendo y fortaleciendo  la capacidad creativa de las mujeres de Aratoca.

Sandra nos cuenta con alegría los inicios. “No teníamos dinero para conformarnos o pagar documentos necesarios para la constitución de la asociación, así que  una amiga nos donó 20 pollos que cuidamos entre todas, posteriormente los vendimos  y empezamos a gestionar la documentación legal, como cámara de comercio, poder reunirnos para establecer los estatutos y otros gastos.

Posteriormente realizamos reinados, basares para conseguir recursos que permitieran la gestión y posicionamiento de la asociación. Pero también los recursos se utilizaban para practicar la solidaridad con compañeras de la asociación que más lo necesitaban”.

De esta manera esta valiosa asociación de mujeres empezaba a practicar uno de los valores que más cohesionan una organización social, especialmente el valor de la solidaridad. Valor referido  tanto a un sentimiento como a  la actitud de unidad basada en metas o intereses comunes; la idea de ayudar sin recibir nada a cambio, con la aplicación de lo que se considera bueno y sin fines de lucro. Fortaleciendo los lazos sociales que unen a los miembros de una sociedad entre sí. Es ese convencimiento que tienen estas valiosas mujeres, una virtud que las lleva a vivir una buena vida, donde saben realizar acciones y comportamientos solidarios con la comunidad.  Poseen una clara visón ética de la vida, de la ayuda a los otros. Sin duda poseen un valor cultural digno de destacar. 



 

Sandra sigue recordando y nos cuenta “Posteriormente empezamos el proceso de capacitación para aprender nuevas cosas, especialmente en el SENA específicamente nos capacitamos en  confección ya que es un conocimiento que nos permitía  diseñar y hacer prendas para nuestras propias familias, como confección de uniformes etc.

Luego  se presentó la posibilidad de gestionar recursos con la Gobernación de Santander y gracias al acompañamiento  y asesoría de la  Corporación Compromiso especialmente del señor Eduardo Ramírez,  pudimos elaborar un proyecto del cual se obtuvieron tres máquinas de coser. Eso nos permitió capacitar a más de 100 mujeres en costura y nos permitió iniciar un sueño que es el de construir una marca de ropa para entrar a los mercados de la moda, estamos construyendo ese anhelo.

La pandemia afectó el trabajo en los talleres de costura, pero ya nos estamos recuperando, gracias a que la Cruz Roja Colombiana nos apoyó con un proyecto de huertas caseras, también de gallinas y nos brindaron ayuda con algunos incentivos. De esta manera amortiguamos los impactos de la pandemia.

Fue un apoyo para 20 huertas que por nuestros sueños y capacidad de trabajo se transformaron en 40 huertas de plantas aromáticas.

Esto nos dio la idea de iniciar un proceso de fabricación de aromáticas deshidratadas y aceites amacerados. 





 

Queremos entrar a los mercados de estos productos de manera fuerte y contundente pero para lograrlo nos dimos cuenta que necesitamos conocimientos de mercadeo y posicionamiento de marcas, así que estamos recibiendo apoyo en estos temas de la Cámara de Comercio.

Queremos hacer varias líneas de producción.  En las aromáticas dos presentaciones: aromáticas pulverizadas y aromáticas en hojas sueltas. En los aceites fusionados una línea para carnes y otra para ensaladas.

Hoy en día gracias a un proyecto que presentamos a Mujer emprende rural, nos han apoyado con algunos recursos, con los cuales ahora poseemos una deshidratadora, un molino y una tisanadora esto nos  permite industrializar un poco más el producto.

Como dije buscamos un mercado departamental, nacional e internacional queremos desarrollar todo el proceso como registro INVIMA y elementos de mercadeo incluso digital, la idea es imponer la marca.

Con nuestra línea de confecciones queremos hacer lo mismo imponer muestra propia marca de ropa”.




 

Aquí Sandra hace una pausa en su relato y nos cuenta algunas proyecciones que tiene la asociación de mujeres para su futuro: “Las expectativas en este momento es adquirir algunas tierras para cultivar huertas y así abastecer la materia prima para la marca de aromáticas. Pero sobre todo queremos desarrollar nuestras habilidades de trabajo en equipo y avanzar en soñar juntas”.

Conocer a estas mujeres en su trabajo comunitario es realmente una experiencia que contagia el alma de esperanzas. La asociación  ASOMUPOVUL demuestra en la realidad como el trabajo de las mujeres, sus iniciativas y sus sueños, son capaces de superar las dificultades cotidianas, pero especialmente reducir las brechas de genero que sufren las mujeres y que según el diagnóstico  Brechas de Género en Santander realizado por la Fundación Mujer y Futuro para la Secretaria de Planeación Departamental de la Gobernación de Santander en 2009 “Tal como se ha enunciado, la globalización en tanto revolución científico tecnológica ha implicado cambios drásticos en los procesos productivos, y como consecuencia, en el mundo del trabajo, de modo que los y las trabajadoras requieren nuevas competencias acordes a procesos segmentados y esparcidos por todo el mundo gracias a las tecnologías aplicadas a los medios de comunicación y de transporte. La flexibilidad en tiempos y espacios se ha impuesto en el mundo del trabajo”. “El empleo precarizado ha afectado tanto a hombres como a mujeres, pero en mayor magnitud a las mujeres. Se trata de contratación a tiempo parcial, sin vinculación a la seguridad social, sin aporte a pensiones, sin subsidios familiares ni de transporte, entre otros. En pocas palabras, las mujeres que se incorporan al mercado laboral lo hacen frecuentemente en condición de precariedad y tratando de compatibilizarlo con su trabajo reproductivo”.

Frente a tantas dificultades  y contextos adversos el trabajo y sueños de las mujeres siempre será un mundo de esperanzas y realidades nuevas, que benefician a todos, hombres y mujeres. Es por ello que el trabajo cultural de ASOMUPOVUL es tan valioso y darlo a conocer es un deber, por el aporte meritorio  que estas mujeres le dan a Aratoca y Santander.