lunes, 12 de septiembre de 2016

Onzaga, historia memorable


Onzaga es un hermoso pueblo que se extiende tranquilo en un magnífico valle que llena de paz y amabilidad a la honesta y trabajadora gente que lo habita. Onzaga está situado al sur-oriente del Departamento de Santander, en la provincia de Guanentá, cuya capital San Gil, dista de Bucaramanga aproximadamente 177 Km, por carretera Pavimentada hasta Mogotes y destapada de Mogotes a Onzaga, pasando por San Joaquín.

Su historia contiene claves indispensables para entender el ser santandereano, en estas tierras se vivió el asombro que produce lo desconocido. Una colisión de mundos y culturas, formas distintas de entender la existencia, tuvo lugar aquí hace muchos siglos. “Era una hermosa mañana soleada y diáfana del mes de mayo de 1537, algunos exploradores, jinetes en su mayoría, cansados y exhaustos, provenientes de la sabana de Bogotá unos, otros de las tierras de Tundama, iban guiados por los indios que conocían la región hacia los dominios de (Umza-gá) Hunzaá, muy al norte y cerca de las tierras Guanes y Chitareras. Mientras avanzaban miraban asombrados las hileras de montañas interminables de color verde en los alrededores y azules grisáceas en la inmensidad de la distancia. Maravillados por la exorbitante belleza de aquellos parajes contenían la respiración brevemente ante la frescura de sus valles que mostraban tierra limpia, virgen y fértil. Manadas de venados de gruesa cornamenta que encontraban a su paso corrían despavoridos sin dirección concreta, muy temerosos al escuchar a los fieros y ruidosos perros que aquellos aventureros traían”. Así relata el historiador onzagueño Javier Francisco Prada Becerra, los inicios de la llegada de los españoles a esta tierra que hoy conocemos como Onzaga, Su libro, Hunzaá El Ancestro, es una fascinante narración, que nos permite conocer, no solo la historia de Onzaga, sino que están allí narrados, aspectos importantes con los cuales podemos comprender la forma de ser y sentir del santandereano. Este libro es de especial recomendación para conocer a profundidad la historia y cultura de Onzaga.





Todos los pueblos santandereanos poseen claves históricas y culturales para entender como somos, en Onzaga se hallan muchas de ellas. Ya que cada rincón onzagueño tiene poesía. Allí las palabras, los dichos, los recuerdos, revolotean sin fatiga en sus casas campesinas, en sus calles, por los filos de las montañas. Muchos dichos y proverbios de Onzaga han venido de otros pueblos, pero se han instalado allí adquiriendo un espíritu, directo y franco donde la sabiduría campesina tiene luz propia. Estos dichos y saberes populares poseen en Onzaga un sabor propio.  Se expresan con certeza y adquieren un aire de socarrona verdad, universal haciendo más agradable la interacción social, donde el humor salta juguetón en cada conversación. Algunos dichos de uso frecuente en Onzaga son: Ora y verá. / Si hubiera guevos le fritaba uno, pero… como no hay manteca. / Colando y bebiendo y al pie de la tama. /Ay bregando con ella…y ella con yo. / El que se casa, es que tiene casa y su muchilita a la plaza. / Quien ve el pollo y lo que chilla. / Por vida suyita. / Más vale maña que fuerza. / Cada tiesto tiene su arepa. / Pa burro grande…medio de chicha. / Perro viejo late echao. / El que encarga y no da con qué… deso mesmo se le tré (trae). / Gallina vieja da buen caldo. / Tronco viejo, guarda chispa. / Porque conozco el burro por eso lo arreo.

Así con ese espíritu juguetón y amable de la palabra, que transita por calles y montañas, Onzaga ha construido su historia y su cultura, con una fusión de sus ancestros Guanes que sobreviven en el actual imaginario colectivo, los hechos de la conquista española y la revolución comunera, mezclándose con el mundo global de la actualidad. Por ello, y para conocer más sobre este hermoso pueblo, encontramos en la Biblioteca pública de Onzaga, datos e información que reproducimos literalmente, por considerarla de importancia para conocer mejor a Onzaga.

Nuestros aborígenes y fundación.

La palabra Onzaga se deriva del cacique Hunzaá, de cuyo término los españoles derivaron el nombre de Onzaga. Antes de la conquista, al cacique de Onzaga le tributaban, por lo menos veinticuatro capitanes mantas y comida. A su vez, él y sus indios estaban sujetos a Tundama, el gran cacique de Duitama, y ofrecían mantas, yucas, batatas, etc.



Los aborígenes eran gente sedentaria, con gran sentido de espiritualidad y dedicados a la elaboración de mantas de lana, a la agricultura, la caza y la pesca. Manejaban muy bien el sistema de riego, hecho que les permitió obtener abundantes y muy ricas cosechas. Gracias a la influencia de la cultura Guane, lograron obtener un alto grado de desarrollo en las áreas técnicas y sociales. Según los cronistas Fray Pedro Simón, Otero y Juan de Castellanos, los Guanes en esta región se ubicaban dentro de los siguientes límites: al Norte del río de oro, la mesa de Juan Rodríguez y el río Guaca; al oriente del río Guaca, río Chicamocha y el río Onzaga; al sur del río Lenguaruco y el río Saravita o Suarez; al occidente del río Suarez, cordillera de los Yarigûíes y del río Sogamoso. En cuanto a la ubicación del pueblo ONZAGUEÑO, la tradición oral afirma que este se estableció primero en Susa, de donde se trasladó hasta su actual ubicación. Al revisar los libros sacramentales del pueblo que se congrego en Onzaga, se aprecia la permanente relación que estos indígenas mantuvieron durante el tiempo neogranadino, con otros de su misma etnia, antiguos tributarios de gran señor de Duitama. Por esta razón, durante la época de la colonia, el territorio onzagueño fue administrado por un corregidor perteneciente a la jurisdicción de la ciudad de Tunja, jurisdicción que se extendía hasta Mogotes, Coromoro y Tequia. Aquellos indígenas (634) debían pagar tributo a dicho corregidor; elaborando mantas (182 de lana y 657 de algodón).

Acabado el pueblo de indios los feligreses blancos y mestizos pidieron se erigiera la parroquia de Onzaga, dejando como párroco al último doctrinero, Fray Lorenzo Plata. Fue el promotor fiscal del arzobispado quien aprobó, el doce de julio de 1777 la construcción de la parroquia bajo la advocación de “Nuestra Señora de la Concepción de Onzaga”, decisión confirmada el treinta de julio por decreto arzobispal, y el trece de septiembre en auto firmado por el Virrey Manuel Antonio Flórez.

El trazado de la parroquia se hizo en tierras donadas por Don Nicolás López y Doña Teresa de Vidal. Autorizados por el párroco Lorenzo Plata, los españoles y mestizos suscribieron las cartas de obligación que los comprometían a mantener las tres cofradías (Santísimo Sacramento, Virgen de la Concepción y Animas Benditas) y a pagar la congrua del cura de la parroquia. Al comparar los datos del archivo departamental con los obtenidos en los archivos municipales, se advierten ciertas inconsistencias porque aparecen diferentes fechas así: En el archivo departamental figura la creación del municipio en el año de 1.602 pero no se encontró la ordenanza correspondiente. En el libro primero, de la notaria de Onzaga, se hace efectivo un negocio entre los señores Ascensión López y Juan Antonio Caballero y para tal efecto, el alcalde Marcelino López y el tesorero Rafael Eslava expidieron un certificado de insolvencia.

El negocio se efectúo el 14 de enero de 1875, lo cual indica que ya funcionaba la alcaldía. Por datos obtenidos en el archivo parroquial y en el archivo histórico nacional, se sabe que a partir de la colonia a Onzaga llegaron pobladores de Mogotes, Soatá, Tutasá, Sativa, Susacón, Cocuy y San Juan de los Llanos, entre otros (ver mapa: Migraciones a Onzaga). Es muy posible que la gran fertilidad de sus terrenos, en aquella época, motivara a los pueblos vecinos para trasladarse a estas tierras. Por otra parte, con la colonización española, la reducción de la población indígena se generalizó y el traslado de grupos humanos se efectúo de manera masiva y por orden de la real corona.

Actividades económicas.

Onzaga exportó a principios del siglo XIX algodón, tabaco, y añil que producía la región. Durante el siglo XIX llevaba a otras regiones, bayetas, lienzos, mantas, alpargatas de fique, sombreros de ramo y sombreros de paja, calcetas de plátano, frazadas de lana, y artísticas sobrecamas de algodón.

Hoy la participación de las actividades económicas del área urbana, está basada en el renglón del comercio de víveres, tejidos, zapatos, licores entre otros; el renglón de los servicios se manifiesta a través del componente financiero, la administración pública, la educación y las telecomunicaciones, en el ámbito artesanal la transformación de lácteos en la fabricación de quesos de hoja y en la explotación pecuaria de porcinos.

El Municipio, dedica en la actualidad un 3,64% (1.773 ha) de sus tierras a los cultivos agrícolas, destacándose el fique, maíz, la caña panelera, el frijol, la yuca, el café y los frutales como sus principales cultivos; en el sector pecuario, la ocupación del territorio alcanza el 30,83% (15.011,45 ha) y las especies más representativas corresponden al ganado bovino de doble propósito (leche y carne), la avicultura (huevos), la cría y engorde de cerdos, la piscicultura como actividad emergente, los caprinos y la tenencia de equinos con propósitos de carga o transporte de productos agrícolas y ayuda para las actividades productivas.




Las demás áreas de sector rural del municipio, están representadas por vegetación natural como rastrojos con 10.642,39 hectáreas equivalentes al 21,86%; Bosque con 15.241,2 hectáreas equivalentes al 31,31%; Vegetación de Páramo con 5.611,8 hectáreas equivalentes a un 11,52% y vegetación Xerofítica y Tierras Eriales con 396,46 hectáreas, equivalentes a 0,81% del territorio. En el perfil de las diferentes actividades y la población ocupada, según rama de actividad; resalta la agricultura con el 52,14% y la ganadería con el 37,97% como las principales actividades que soportan la base económica del municipio, empleando así mismo la mayor cantidad de población económicamente activa en su desarrollo.

La riqueza ecológica de Onzaga

El municipio cuenta con una gran zona de bosques ubicada en la zona andina y altoandina con estrecho contacto con el subpáramo constituyéndose un ecotono, de características ambientales amplias, lo que permite una alta variedad de especies. Sin embargo, dado que es un ambiente frágil en la medida que es fácilmente alterable, tanto por extracción de la flora, como por transformación, afectando su composición florística, haciendo que algunas especies especialmente de mamíferos silvestres cambien también en su composición y diversidad. Los ecosistemas son ricos por la presencia de un amplio número de especies. Dentro de la diversidad de mamíferos, predominan especies de porte pequeño o mediano, algunos de ellos corresponden a: Fara, Comadreja y Zorro.

Con respecto a las aves,  se reporta una cantidad mayor de especies e individuos observados, las encontramos distribuidas por todas las formaciones vegetales que conforman el municipio. Es importante mencionar el loro Pyrrura calliptera, encontrado por Avellaneda et.al. en las partes altas (El Picacho) el cual seguramente también habita en zonas propias del municipio, que tiene uno de sus últimos hábitat en los bosques andinos y altoandinos de Santander; los búhos (Glaucidium sp.), los colibríes (Aglaiocercus,Metallura) y los tucanes o “carracos" (Aulacorhynchus), de los que puede haber más de una especie, cuya presencia indica la de ciertas áreas en aceptable estado de conservación que les sirven de nicho ecológico, especialmente entre los 2.000 y 3.000 msnm. Entre las especies reportadas por los habitantes de la zona como especies comunes encontramos: Guañuz (crotophaga ani), siote (Turdus serranus), toche (Icterus chrysater), azulejo (Thraupis episcopus), chirlobirlo (Sturnella magna) y el copetón (Zonotrichia capensis)



Lugares que merecen ser visitados

El Municipio de Onzaga cuenta con atractivos turísticos reconocidos en la región y que merecen ser visitados. Como sitios de interés natural se pueden destacar la zona de páramos con altitudes de más de 3.400 msnm, lo cual representa un interés de orden científico e investigativo por las características geológicas y las reservas de flora y fauna que aún se conservan, reconociendo además su potencial hídrico que acumula esta zona considerada de protección y de reserva hídrica.

Igualmente los sitios de interés como el Mirador del Carmen, el Sitio Histórico del Boquerón, el santuario natural de la Cruz de Roble en la Vereda de Vegas límites con Tipacoque, Zona de Páramo y recarga hídrica (la Laguna Brava y Boba) en límites con el municipio de Coromoro, la zona del río Chicamocha, Cueva el Campanario, las Sabanas de Tinavita, Susa y el Uval zona de producción agropecuaria, verdaderas bellezas naturales.  El Cerro el Mojón con la réplica del señor de los Milagros, Gruta de los Pinos, La Plaza de los Indios, La Piedra de Came, La Iglesia, La Capilla del Cementerio y la Plazuela, y el Proyecto de turismo más novedoso ubicado sobre la loma del Mojón detrás del Santo Cristo de Onzaga, se encuentra los bohíos en homenaje a los antiguos pobladores indígenas. Es un servicio de hotel con todas las comodidades que recrea un ambiente espiritual ideal para pasar vacaciones y entrar en contacto con la naturaleza y la historia rica de Onzaga.
Estos sitios de interés conforman el patrimonio natural y potencial turístico.









Lugar según cuenta la leyenda, los españoles apresaron al líder comunero José Antonio Galán el 13 de octubre de 1782.



La religiosidad onzagueña

Onzaga cuenta con una profunda religiosidad en sus habitantes, dando importancia a las fiestas patronales del Señor de los Milagros, que se celebran el 1º de enero, la cual coincide con las fiestas del retorno en época de navidad y vacaciones, notándose la presencia de las colonias de onzagueños procedentes de Ibague, Bogotá y Bucaramanga principalmente.

Otras fiestas religiosas que revisten importancia corresponden a la celebración de la Semana Mayor (Semana Santa), los Primeros Viernes de cada mes, El Corpus Cristi y San Isidro entre otras festividades que mantienen vivas las costumbres y tradición religiosa de los onzagueños.

El Santo Cristo de los Milagros de Onzaga





Este Santo Cristo es el alma de Onzaga. La mitad de la historia de Onzaga la ha escrito el Señor de Los Milagros. Escribe don Juan de Dios Arias que en 1707 ya tenía tabernáculo propio, la historia empieza sobre todo cuando se le trasladó de un hallazgo que fue Susa a este pueblo pues los indígenas la tenían oculta para preservarla de posibles hurtos, entonces la imagen fue encontrada enterrada en Susa.  Las características del hallazgo de la imagen ya presagia la importancia de la fe a través de la historia para el pueblo de Onzaga. Dice la tradición que varios campesinos se encontraban arando y descubrieron la imagen enterrada. También cuentan los antiguos que hacia el año 1698 fue llevado al sitio que se conoce como Pueblo Viejo pero en el momento que la estaban trasladando la imagen se hizo tan pesada que fue imposible su traslado, el cura de la época tuvo que realizar una ceremonia para que El Santo Cristo se dejara trasladar pero según dice la tradición desapareció varias veces para aparecer en el lugar que fue encontrado. Fue necesario realizar rogativas y ceremonias fervorosas para lograr el objetivo. Finalmente el Santo Cristo fue llevado al sitio conocido como Pueblo Viejo hacia el año 1734.

El 29 de diciembre de 2007 siendo alcalde de Onzaga el señor Hernán Sanabria Aponte se inauguró sobre la loma del Mojón la entronización de un Santo Cristo monumental en memoria al Señor de los Milagros de Onzaga. Este Cristo es obra del escultor santandereano Juan José Cobos. Es sin duda una imagen muy bella y visitada constantemente por los onzagueños y visitantes. 



Onzaga tierra de sensibilidad artística.

La sensibilidad artística es una de las características de la gente de Onzaga. Esta tierra tiene una versión propia de la flauta de carrizo, se trata del “Pínjaro” que es construido por don Roque, un venerable anciano que deleita a propios y visitantes con melodías dulces y tradicionales, rememorando tiempos que se fueron, pero que gracias a su pasión musical todavía podemos disfrutar. Todo un patrimonio cultural vivo. El “Pínjaro” tiene cuatro dígitos y lengüeta de caña.
También en otros campos artísticos Onzaga se ha destacado como es el caso de la pintura. Grandes artistas ha dado esta bella tierra, como el maestro pintor Luis Roncancio Becerra, reconocido a nivel nacional por su original pintura primitivista, que recrea el espíritu noble y colorido de nuestros pueblos santandereanos y que ha tenido la capacidad de influenciar a nuevos pintores primitivistas en Colombia.


Don Roque interpretando en el pínjaro melodias de la tierra.



Otro gran artista reconocido es el maestro Rafael Prada Ardila, con una obra muy sólida de gran belleza clásica. Escultor y pintor el maestro Ardila tiene obras importantes que forman parte de colecciones públicas y privadas de Onzaga, Santander y Colombia.  Reconocidos igualmente, tenemos a   don Camilo forero Reyes, señora Lulú Flores Soler, señorita Luisa Delgado Zambrano, Reynaldo Tibaduiza Cordero, Fernando León Aparicio, Dagoberto Díaz Becerra, Carlos Augusto Forero Díaz, Alberto Cáceres Amaya –caricaturista- Cecilia Cáceres Amya –caricaturista- .

Obra de Luis Roncancio.



Obras de Rafael Prada Ardila

Esta sensibilidad que se expresa en el valioso trabajo de sus artistas también es de orden colectivo, que implica la alegría en sus fiestas y sus valores culturales en general, pero aquí esta sensibilidad colectiva tiene la capacidad de unir al pueblo a partir de aspectos sencillos pero muy significativos, en Onzaga   el afecto por un árbol, manifiesta su profunda sensibilidad con la naturaleza. Se trata de una árbol que se encuentra en el parque principal de Onzaga las personas lo llaman “El abuelito” ya que hace muchas generaciones los acompaña. El árbol es especial, porque allí entre sus ramas, vive un generoso cultivo de orquídeas que florecen en ciertas épocas del año. Todo el pueblo expresa su cariño por este árbol, constituyéndose así en una manifestación sensible que habla muy bien de Onzaga. Es una expresión colectiva de afecto, que une a todo el pueblo, permitiéndole una cohesión social a través de la belleza de las flores y el aprecio por la naturaleza.

Personajes de Onzaga. 


El árbol que todos quieren, de cariño le dicen El abuelito. 



El festival cultural.

Así son las fiestas de Onzaga. un encuentro alegre entre paisanos donde comparten el sabor de su tierra a partir de muestras de sus comidas, expresiones eminentemente culturales, concursos de yunta de bueyes carga y descarga de animales, concursos de reinas y muestras folclóricas
















 


Y con esta expresión de ternura colectiva, terminamos nuestro viaje a este hermoso pueblo santandereano, que nos demuestra que el conocimiento de nuestros pueblos no solo es indispensable para el desarrollo de Santander, sino que al visitarlo y entrar en contacto con la amabilidad de su gentes y su cultura, ayudan también   a mejorar nuestra vida. 

Agradecimientos a don Celestino Becerra, Juan Carlos Silva, don Luis Hernando Peñaloza Sanabria. Don Maximo Duran, la señora Alcira Prada Amaya, Benito Zambrano, Cesar Amaya y Doña Estela Hernández. Y especialmente a la emisora comunitaria de Onzaga.
Fuentes: Hunzaá el Ancestro de Javier Francisco Prada Beccerra, Biblioteca municipal de Onzaga y

1 comentario:

  1. Tiene el don Domingó de extasiar al lector con la pureza gráfica de tus fotografias y entramado literario de tus textos. Al terminar de leer, solo quedan ganas. Ganas por conocer, por contemplar por admirar la belleza que se manifiesta en la sencillez

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